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OPORTO: GUÍA DE VIAJE

OPORTO: GUÍA DE VIAJE

Seis puentes, el río Duero y un centro histórico que es Patrimonio de la Humanidad marcarán la ruta por una ciudad regada por el vino.

Decía el poeta Luís de Camões que Oporto “es el nombre eterno de Portugal”. Tan eterno como el río Duero acariciando el perfil de la urbe y dándole esa luz especial que se te quedará grabada en la retina. Considerada la Capital del Norte del país luso, para conocer la ciudad de los seis puentes lo mejor es caminarla, perderse por sus calles, integrarse en su ambiente y en su música y dejarse llevar por la sorpresa.

Para empezar, reponte del viaje y recarga energías con un masaje relajante en The Yeatman, un hotel de lujo amparado bajo el prestigioso nombre de Relais & Châteaux y situado a la otra orilla del Duero, en Vila Nova de Gaia. Su Spa Vinothérapie Caudalie está inspirado en el mundo del vino, y es el oasis perfecto de tranquilidad y desconexión. Además, desde una de sus salas puedes contemplar las mejores vistas de Oporto mientras disfrutas de una infusión o de agua con canela y limón.

Después de haber dedicado unas horas a mimarte y antes de cruzar el puente de Don Luis I (obra de uno de los discípulos de Gustav Eiffel) para volver a la ciudad, aprovecha que estás en la tierra de los viñedos y las caves (bodegas) para visitar alguna de ellas: Ferreira, Sandeman, Cálem, Porto Cruz… Y la lista sigue. Come en uno de los restaurantes que miran al río y pide sardinas a la brasa, bacalao, una Francesinha (un sándwich relleno de salchicha, jamón, carne, queso y una salsa picante que es como una bomba calórica, pero es originario de Oporto y no te puedes ir sin probarlo) o la versión portuguesa del cocido. Acompaña el menú con una Super Bock, cerveza típica de allí.

Continúa la ruta hacia la Catedral o la Sé do Porto, y desde allí baja hasta la estación de trenes de San Bento, donde te recibirá un mural con más de 20.000 azulejos que cuentan la historia de Portugal. Desde aquí, empieza la noche portuense. Vuelve a la ribera y disfruta de un atardecer impresionante siguiendo el camino del Duero hasta su desembocadura. Elige uno de los bares que están al margen del río y pide una degustación de vinos de Oporto. A nosotros nos gusta Bacchus Vini, un local pequeño en el que te explicarán el proceso de elaboración y las notas de cata de todas las variedades del que ya es el buque insignia de la ciudad. Una tabla de quesos y las vistas a un iluminado puente de Don Luis I (que a estas alturas ya se ha tenido que convertir en el emblema de tu viaje) completarán el maridaje. Ultima la noche en la Rua das Flores, una calle repleta de hoteles boutique, tiendas, música y restaurantes que condensa la esencia portense.

Llega la hora de descansar, y no se nos ocurre mejor sitio para hacerlo que el Hotel Teatro. La función empieza desde que cruzas su característica puerta. Sus tonos dorados y anaranjados hacen que la sensación de calidez te invada, y el talento y la originalidad que encierra la decoración rememora continuamente el reconocido teatro que fue antaño. Miembro del grupo Design Hotels, en sus pasillos podrás encontrar la ropa que los actores vestían sobre las tablas, además de reproducciones en sepia de diferentes obras. Y, por si esto no fuera suficiente carta de presentación, el restaurante Palco y el bar Platea rematarán el guión.

Aunque sabemos que después de dormir aquí querrás remolonear en la cama, levántate a tiempo para disfrutar del desayuno buffet del Hotel Teatro y empieza bien el día. Emprende el camino hacia la Torre dos Clérigos y no te dejes intimidar por sus más de 200 escalones: desde arriba tienes la mejor vista 360º de la ciudad. A unos metros de la torre se encuentra la neoclásica Livraria Lello e Irmão, considerada una de las más bellas del mundo (aunque la cantidad de gente que hay dentro rompe un poco ese aire romántico de las librerías).

A media mañana, haz una parada en el Café Majestic. Espejos, mármoles, maderas y un piano son el alma de un lugar que revive la Belle Époque y en el que se daban cita grandes personalidades en los años 20. Es el lugar perfecto para tomar a cualquier hora del día, ya que abre hasta las doce de la noche.

Sigue el mapa hasta los Jardines del Palacio de Cristal. Para llegar allí, pasarás por dos iglesias que se integran como si fueran una sola, la del Carmen y la de los Carmelitas, construidas prácticamente pared con pared. Después de perderte por los jardines (que,como todos los parques, tienen un encanto especial en otoño), sigue la ribera hasta volver a los pies del puente de D. Luis I. Allí, coge uno de los cruceros que recorren los seis puentes del Duero y no olvides llevar algo de ropa de abrigo: cuando el barco vaya en dirección al Atlántico lo agradecerás.

Para terminar, no puedes irte de Oporto sin coger el tranvía. Hoy en día es un atractivo turístico más que un medio de transporte, pero puedes recorrer la ciudad sintiendo su característico traquetreo en las líneas 1, 18 y 22. No olvides, además, que el centro histórico de Oporto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y déjate conquistar por unas calles que tienen más de diez siglos de historia.

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