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OPORTO: GUÍA DE VIAJE

OPORTO: GUÍA DE VIAJE

Ana B

Hace unas semanas tuve la oportunidad de hacer mi segunda escapada a Oporto y os puedo asegurar que engancha. La luz, sus calles, el ambiente y ese aire nostálgico te invitan a descubrir todos los rincones de una ciudad que tiene magia. En esta guía os recomiendo alojamientos, planes y sitios donde comer que a nosotros nos han encantado.

¿Qué hacer?

Perderse por las calles de Oporto. No hay nada como olvidarse del mapa y recorrer las calles sin rumbo. Para mí, es la mejor forma de vivir la ciudad y de empaparse de su ambiente. Además, el centro histórico, con sus iglesias, el tranvía y las fachadas revestidas de azulejos, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La Ribeira. Es uno de los lugares más mágicos de la ciudad, sobre todo al atardecer. El sonido del Duero y el puente de Don Luis I iluminado forman una imagen idílica. Además, cruzando el puente hacia Vila Nova de Gaia encontrarás el Miradouro de Serra do Pilar, con unas vistas impresionantes.

Pasear por la rua das Flores. Es una de las calles con más ambiente. Repleta de tabernas, vinotecas, hoteles boutique y músicos callejeros que ponen la banda sonora mientras disfrutas de una copa en cualquier terraza.

Cata de vinos de Oporto. Aunque las ofrecen en infinidad de locales, lo ideal es que vayas a Vila Nova de Gaia, visites una de las bodegas (Sandeman, Porto Cruz, Ferreira…) y termines con una degustación de vinos.

Crucero por los seis puentes. Es un plan bastante turístico, pero merece la pena navegar por el Duero y contemplar la vista de la ciudad desde ahí, con las coloridas casitas de pescadores a la orilla.

¿Qué ver?

Catedral de la Sé. Declarada Monumento Nacional, combina los estilos barroco, románico y gótico. Está construida en la parte más alta de Oporto, por lo que las vistas desde ahí también son fantásticas.

Torre de los Clérigos. Merece la pena subir sus más de 240 escalones para contemplar las vistas 360º a casi 80 metros de altura.

Estación de San Bento. Impresiona su entrada con más de 20.000 azulejos con escenas de la historia de la ciudad.


Librería Lello e Irmão. Es una de las más bellas del mundo, aunque la afluencia de turistas hace que pierda romanticismo.

Mercado do Bolhão. Carnes, pescados, frutas y flores se venden en este mercado con cierto aire decadente que conserva toda la esencia de Oporto.

Capilla de las Almas. Encontrarás su imponente fachada de azulejos blancos y azules al final de la rua Santa Catarina.

Jardines del Palacio de Cristal. Un lugar para pasear, relajarse y disfrutar de las vistas a la desembocadura del río en el Atlántico.

¿Dónde comer?

Cantina 32. Tanto la comida como el trato son exquisitos. Es un restaurante pequeño con una decoración de estilo industrial con un toque vintage. Para comer nos recomendaron los calamares en salsa de mostaza y miel, el champiñón Portobello con queso de cabra y compota de pimientos, y carne de ternera a la parrilla. De postre, una tarta de chocolate que pides por centímetros. Todo estaba espectacular. Os lo recomiendo muchísimo si vais a Oporto (yo repetiría sin duda), pero aseguraos de reservar antes porque suele estar lleno. Rua das Flores 32.

Tascö. Un sitio para comer tapas tradicionales portuguesas pero con un toque diferente. Pedimos pataniscas de bacalao y de pulpo (una especie de buñuelos), alheira (embutido típico de allí) y pica pau con carne y verduras, acompañado de un par de copas de vino verde. Rua do Almada 151A.

Tapas 65. Entramos de casualidad porque estaba al lado del hotel y pedimos una francesinha para compartir. Es un sándwich relleno de salchicha, jamón, carne, queso y salsa picante que tienes que probar sí o sí. Aquí estaba exquisita. Rua de São João 65.

Vogue Café Porto. Es un local precioso e impecable de parada obligatoria si eres amante de la moda o la decoración. Nosotros fuimos para tomar un café a media tarde, pero también es perfecto para tomar un cóctel o comer algo a cualquier hora del día. Rua de Avis 10.




Café Majestic. Espejos, mármol y maderas te transportan a los años 20 y a la Belle Époque. Es un lugar tan emblemático que hay que parar al menos delante de su fachada. Dentro, no lo recomiendo más que para tomar un café. Rua Santa Catarina 112.

Manteigaria. Verás los famosos pasteis de nata en todas las pastelerías, pero no hay mejor sitio para probarlos que este. Recién hechos y de una calidad superior. Los preparan a la vista de todos y no los vas a encontrar más deliciosos que aquí. Rua de Alexandre Braga 24.

¿Dónde dormir?

La primera noche nos alojamos en un hotel con mucho encanto en pleno centro de la ciudad que reservamos a través de Weekendesk.es. Este portal añade a tu estancia experiencias que le dan un valor añadido. En nuestro caso, nos recibieron con una copa de bienvenida de vino de Oporto y al día siguiente nos sirvieron el desayuno en la habitación. Un lujo despertarnos y desayunar en pijama antes de continuar nuestra visita por la ciudad.


El segundo día pasamos la noche en el Hotel Carrís Porto Ribeira, un cuatro estrellas en un edificio histórico rehabilitado con una ubicación privilegiada y un trato excelente. Muchas de las habitaciones tienen vistas al río Duero y esa zona por la noche tiene un encanto especial para disfrutar de un paseo y tomar una copa antes de dormir. Por la mañana, su desayuno buffet es perfecto para recargar energía.

Antes de volver a Madrid queríamos dedicar la última noche a descansar y ‘no hacer nada’ después de dos días de no parar. En Weekendesk.es encontramos un hotel a las afueras de Oporto que nos pareció perfecto para esto. Pasamos la tarde en el spa, la habitación tenía una terraza con unas vistas espectaculares y cenamos en la cama viendo una serie.

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