Gastronomía

LEVÉL VEGGIE BISTRO, EL TEMPLO VEGANO DE MADRID

Bienvenidos al lugar donde el pan se elabora con agua de mar y el sushi no está hecho con arroz.

Ana Ballesteros

Su terraza interior acristalada deja entrar la luz natural y regala unas maravillosas vistas al parque de El Retiro. La naturaleza se cuela en el local con un jardín vertical preservado en una de las paredes del fondo. Todo en Levél Veggie Bistro (Av. Menéndez Pelayo 61, Madrid) invita a quedarse, a disfrutar, a olvidarse de las prisas.

En un mundo en el que lo healthy se ha convertido, más que en una moda, en una filosofía de vida, una de las tendencias gastronómicas más demandadas mira hacia propuestas sin origen animal. De hecho, una de las apuestas más novedosas dentro de la categoría de restaurantes veganos es la oferta de cocina crudivegana, aquella que no supera los 41 grados en su elaboración para que se mantengan todas las propiedades nutricionales. Y eso es lo que ofrece Levél Veggie Bistro, que abrió en junio de 2016 y ya se ha convertido en un templo para veganos y clientes open mind.

Su oferta culinaria, pensada para compartir, incluye muchas técnicas y elaboraciones complejas. Todos los platos se preparan en el momento y muchos de los ingredientes no se conservan de un día para otro, por lo que algunas recetas requieren un mayor tiempo de elaboración. El pan de cebolla, por ejemplo, es crudivegano (hecho con cebolla, pimiento, semillas de lino y de girasol, tamari, levadura nutricional, aceite y romero) y se obtiene tras permanecer 26 horas en la deshidratadora. Además, todos los panes están elaborados con agua de mar en vez de sal.

La máquina deshidratadora trabaja a pleno rendimiento para obtener otros sugerentes entrantes como el 'Falafel 20 horas', hecho con frutos secos, o los 'Veggie rolls', de láminas de zanahoria y mix crujiente de verduras.

Entre los platos principales destaca la lasaña de calabacín, salsa de tomate deshidratado y falsos ricotta y parmesano, una de las recetas más demandadas y de mayor éxito. Sorprenden otras elaboraciones como el sushi de falso arroz (no os vamos a desvelar cuál es el sustituto), el spaguetti de calabacín o la crepe de garbanzo.

Todos los postres también se elaboran en el propio restaurante, son crudiveganos y llevan endulzantes naturales. Un ejemplo es la tarta Ramiro, una reinterpretación de la tarta de queso hecha con base de higos y nueces de Brasil y acompañada de coulis de arándanos. ¿Lo mejor? La mayoría de estas propuestas son aptas para celíacos o intolerantes al gluten.

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