Gastronomía

LA LUZ ACOGEDORA DEL RESTAURANTE ORGAZ

LA LUZ ACOGEDORA DEL RESTAURANTE ORGAZ

Hay restaurantes que, simplemente, invitan a alargar la sobremesa el tiempo que haga falta. Y es el caso de Orgaz.

A. Ballesteros

Una gran cristalera abierta a la calle, en la esquina de la avenida de los Andes con la calle Arroyo del Santo (muy cerca de Ifema), es su carta de presentación. En el interior, una mezcla de luz, madera y cuero le confieren ese carácter sencillo y acogedor que engancha.

Su decoración vanguardista con influencias nórdicas, un proyecto de diseño de Zooco Estudio, impregna los diferentes espacios, a elegir entre barra y mesas altas para un aperitivo más informal, un reservado para celebraciones más especiales o un comedor en el que te sentirás como en casa.

Pero a lo que vamos, porque si algo tienen esas sobremesas de las que hablaba al principio es que se hacen con el estómago lleno, y de eso en Orgaz también saben (y saben mucho y bien). En su carta conviven platos tradicionales con otros con un aire más actual. Para todos los gustos, que se suele decir.
 
Nos rendimos ante sus alcachofas en flor con aceite de oliva y sal en escamas, de las mejores que hemos probado en Madrid. Y los torreznos, bien crujientes y desgrasados (excusa más que válida para pedir la ración entera). En sus cocinas cuenta también con un horno Josper, que le da su característico toque ahumado a alguno de los platos.
La calidad es su apuesta, y por eso cuidan tanto los proveedores como la materia prima. Además, el pan y los postres son de elaboración propia (sobra decir que hay que probar ambas cosas).

Si, al leer todo esto, sientes que tu estómago intenta decirle algo, no le ignores. Apunta bien la dirección y déjate guiar por el suelo de mosaico que te conducirá a la verdadera ‘experiencia Orgaz’.

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