Gastronomía

EN LO ORIGINAL ESTÁ EL GUSTO: CUATRO RESTAURANTES PARA SORPRENDER

¿Comer a oscuras o empezar por el postre? Tú decides.

Ana Ballesteros

Que los restaurantes han empezado a ofrecer propuestas que van más allá de lo gastronómico es un hecho. En muchos casos, la experiencia y la sorpresa comienzan desde que entras por la puerta. Pero, ¿creías que ya lo habías visto todo? Estas cuatro propuestas no pasan desapercibidas y harán que salgas de tu ‘zona de confort gastro’. Además, cualquiera de ellas es la opción perfecta tanto para sorprender a alguien como para dejarte sorprender.


Hattori Hanzõ, un japonés sin sushi

La que probablemente fue la primera izakaya de España nació con el objetivo de traer la parte más divertida del país nipón y romper tópicos con este particular concepto de taberna a la que los japoneses acuden para tomarse una cerveza después de trabajar. Pensado para compartir, en su carta, que se lee de derecha a izquierda, encontrarás recetas como el ebimayo (una tapa de langostino tigre tempurizado con caviar de arroz, hoja de roble y salsa cremosa picante), el takoyaki (esferas de masa japonesa a la plancha rellenas de pulpo con dos salsas y katsuobushi, típicas de la cocina de la calle), o su kobujime hotale (vieira de Hokkaido curada en alga kambu con holandesa de mentaiko -huevas de abadejo- y tsukudani de kombu). Y aunque todo os suene un poco a chino, como quien dice, es un sitio para pedir sin miedo, porque os podemos asegurar que es de lo mejor que hemos probado en mucho tiempo. ¡Ah!, y no se come sentado en el suelo, pero casi. Dónde: Calle de Mesonero Romanos 17, Madrid


Amargo place to be, un maratón gastrocultural

No es una cafetería, ni un restaurante, tampoco es un bar de tapas, ni una sala de conciertos, ni una galería de arte o teatro… ¿Entonces? Pues todo a la vez. Amargo place to be es un auténtico maratón gastrocultural que va desde los desayunos a las cenas, y es en su turno de noche cuando le local transforma su cueva centenaria (sí, habéis leído bien, el restaurante tiene una cueva) en un espacio íntimo al a luz de las velas con una carta fusión de cocinas internacionales. Además, de banda sonora siempre habrá un espectáculo de música en vivo con estilos tan variados como soul, jazz, funk… Y, como no querrás moverte de allí, podrás alargar la sobremesa con la diversa carta de cócteles hechos con fruta natural. Todo acompañado con diferentes exposiciones de arte a lo largo de sus paredes. Sin duda, el sitio perfecto para ‘desaparecer’ durante unas horas. Dónde: Calle del Pez 2, Madrid


Dans le Noir?, en completa oscuridad

Cuando se apaga la luz, despiertan los sentidos. Dans le Noir? propone una experiencia sensorial que desafía la percepción del gusto, el olfato y las texturas al traer a Madrid un concepto en el que se come en la más absoluta oscuridad y donde los clientes son atendidos y guiados por camareros invidentes o con deficiencias visuales. Todo un reto que fomenta la convivencia, borra los prejuicios y hace que la comunicación se vuelva más intensa, auténtica y espontánea. Porque aquí los móviles están prohibidos y es muy probable que en la mesa te sientes con gente que no conoces. Y que nadie tema por la comida, porque se puede elegir entre tres menús sorpresa especialmente diseñados para comer a oscuras por el chef Manu Núñez y con un maridaje de vino (ojo, porque 9 de cada 10 personas son incapaces de distinguir el vino blanco del tinto o del rosado al no ver el contenido de la copa). Pero, si algo nos gusta de Dans le Noir?, es que al salir de allí uno mira el mundo con otros ojos. Dónde: Plaza del Biombo 5, Madrid
 

Oceanika, empieza por el postre

Aquí se empieza a comer por el postre, y esta es la única pista que os vamos a dar para no desvelaros un menú que, como mínimo, os dejará con la boca abierta (y el estómago lleno). En Oceanika ponen la cocina patas arriba para empezar por el café y terminar comiendo sushi de postre. Y es que en el plato nada es lo que parece, así que nadie se sorprenda si en medio de la comida sirven un Bloody Mary. En definitiva, una propuesta de cocina iberoamericana con una puesta en escena de diez. Al fondo de la sala, el local cuenta con una barra en la que se puede disfrutar también de un pisco sour o de un Ron Cuba libre preparado en mesa muy apetecible para antes o después de la comida (aquí el comensal sí es libre de elegir el orden). Dónde: Calle Antonio Pérez 26, Madrid
 

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