Gastronomía

EL GUIÑO ANDALUZ DE LA VANDUCA

EL GUIÑO ANDALUZ DE LA VANDUCA

El restaurante, que es el proyecto más personal de los hermanos Van Dulken Calleja, ofrece una cocina de mercado en la que se apuesta por los productos de temporada, todo con regusto andaluz.

La luz y los colores del Mediterráneo inspiran un local en el que prima el afán de sus propietarios por hacer sentir al cliente como en casa. Y es que en La Vanduca (calle Columela, 2, Madrid) todo queda en familia.

Son los hermanos Van Dulken Calleja, cuatro entusiastas del buen comer, quienes un día decidieron poner en marcha su proyecto más personal en pleno barrio de Salamanca. Así, plasmaron en la carta de este restaurante un guiño a su origen andaluz, porque, aunque su apellido pueda confundir, los chicos son malagueños de pro.

Ensaladilla con ventresca, salmorejo con su guarnición, ensalada de tomate ibériko (una variedad que se cultiva en Almería de octubre a mayo), hamburguesa de buey con queso payoyo de Cádiz, mollete de Antequera con pringá y langostinos en tempura oriental son algunas de sus especialidades con regusto andaluz.

Pero su oferta, ideada por los Van Dulken con la ayuda del chef Sergio Pérez y materializada por el cocinero Iñaki Antoñanzas, da para mucho más. Croquetas, tortillas hechas al momento y viandas marinas como los mejillones gallegos que, por supuesto, solo traen en temporada, conviven con los raviolis de cochinillo, las albóndigas de la abuela y postres caseros entre los que destaca la tarta de limón y merengue.

En sintonía con su espíritu de mercado, el local cuenta, además, con propuestas fuera de carta entre las que cabe mencionar la “fabada” de castañas, que utiliza este fruto en sustitución de la alubia y que ahora termina su temporada para dejar paso a otras sugerencias de lo más apetecibles.

La carta de La Vanduca, que se puede disfrutar en barra, en mesas altas, en la zona de comedor o en la terraza, funciona en horario ininterrumpido y ofrece medias raciones de algunos de sus platos, así como propuestas de picoteo como cazuelitas, queso Finca Pascualete (el de la condesa de Romanones) y las conservas de Frinsa. También hay una variada carta de vinos y otra de coctelería para redondear los motivos que harán que estar en La Vanduca sea como estar en casa.

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