Gastronomía

DOÑA TECLA, LA CONQUISTA DE LA SENCILLEZ

DOÑA TECLA, LA CONQUISTA DE LA SENCILLEZ

Un espacio perfecto para almuerzos de trabajo, veladas en familia o reuniones de amigos. ¿Parece imposible mezclar todo eso? Doña Tecla es ese lugar. Y querrás quedarte.

Cuando se gestó Doña Tecla (calle del Pintor Juan Gris, 2, Madrid), sus fundadores solo imaginaron el lugar que les gustaría encontrar. Pensaron para ellos, cocinaron para ellos y decoraron para ellos, y el resultado es un espacio en el que a todo el mundo le gustará estar. ¿Por qué? Vamos por partes.

Para empezar, la terraza: un jardín insospechado en pleno Cuzco que se puede disfrutar en cualquier época del año. Abierta en invierno y cerrada en verano, está construida en madera de teca, rodeada de bambús, olivos y palmeras y ambientada con velas, manteles de lino y colores vivos. Todo esto hace que se convierta en el lugar ideal para las reuniones de amigos, con sobremesas que se alargan hasta bien entrada la tarde o con cenas que duran hasta las primeras copas de la noche.

En cambio, si prefieres un ambiente más sencillo y elegante, el interior de Doña Tecla es lo que buscas. Tiene varias zonas diferenciadas para según qué situación: la barra, donde todo es más distendido; una zona de restaurante en la que se han permitido más licencias en lo que a decoración se refiere; y otra más formal, perfecta para almuerzos de trabajo o para una velada en familia.

 

En su carta ofrecen cocina de mercado con las mejores materias primas, tanto para la zona de restaurante como para la de picoteo. En LUXEDO recomendamos su ensalada de jamón de pato, mango y foie; las berenjenas con tempura, miel de caña y salmorejo; y el tataki de atún. Y, como el postre siempre cuesta decidirlo, os sugerimos el hojaldre de manzana recién hecho con helado de vainilla (tardan 20 minutos en elaborarlo, pero merece la pena esperar).

Estos espacios diferenciados y el gran tamaño de la terraza hacen que Doña Tecla se convierta en un restaurante a medida para celebrar cualquier tipo de evento en un lugar acogedor.

Así es como, detalle tras detalle, una idea sencilla sin grandes pretensiones se convierte en un lugar único en el que te olvidarás de que estás en pleno eje de la Castellana. Porque, a veces, uno siente que no puede escapar del ritmo frenético de Madrid, pero en Doña Tecla todo es especial y distinto. Un lugar donde te apetece estar. Y quedarte. ¿Se puede pedir más?

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