Bienestar

NIWA, EL LUJO DE DESCONECTAR

NIWA, EL LUJO DE DESCONECTAR

Ana Ballesteros

¿No os pasa a veces que os sentís tan bloqueados que necesitáis simplemente desconectar? El problema llega cuando, después de una época cargada de mucho estrés, viene otra que promete ser incluso peor y que no te deja sacar más de un par de días para tomarte tu tiempo, coger energía y seguir.

Así estaba yo hace unos meses y, para esos dos días de “coger aire”, no se me ocurrió un lugar mejor que el Hotel & Spa Niwa, que además está muy cerca de Madrid, en Brihuega (Guadalajara).


Si tuviera que definir este alojamiento de alguna forma, sería como un pequeño santuario del bienestar. Nada más entrar por la puerta, ya se respira ese ambiente relajado y tranquilo que te invade desde el primer momento y hace que desconectar de la rutina sea realmente fácil.


Y es que el plan allí no es otro que despertarse sin reloj, disfrutar de un desayuno en el que abunde la fruta y la miel de lavanda típica de la zona, dejarse mimar con alguno de los apetecibles masajes que ofrecen (que además se pueden realizar en pareja en la misma cabina) y terminar en el circuito spa. Se podría pasar el día entero en bañador, albornoz y chanclas.


Esta vez, nosotros escogimos, para el primer día, un masaje descontracturante para liberar tensión de los músculos (era muy necesario), y, para el segundo, el masaje hilot, en el que se utiliza aceite de coco virgen y hojas de plátano, por lo que aporta nutrición a la piel al mismo tiempo que equilibra la energía del cuerpo.




A la hora de comer, mi recomendación es pasear por el pueblo y escoger alguno de sus restaurantes, en los que se come rico y casero (en el mismo hotel te ayudarán a elegir). Para la cena, nosotros optamos por quedamos delante de la chimenea y pedir un sándwich, que aunque en Niwa no tienen carta de restaurante, sí ofrecen una pequeña variedad de platos para consumir allí.

Anochece, y es hora de dejarse engullir por una de las camas de las 10 únicas habitaciones de las que dispone el hotel, lo que garantiza la tranquilidad general y le da ese encanto que tienen las cosas de las que solo pueden disfrutar “unos pocos”’ (las masificaciones son odiosas, eso lo sabemos todos).

Y, aunque al principio os contaba que esta escapada fue tras una época en la que estaba llegando al límite tanto a nivel físico como mental, no hay que olvidar que es importante cada día dedicarnos unos minutos a nosotros mismos, ya sea para escuchar esa canción que nos relaja, para leer un libro o para estar tirados en la cama haciendo “nada”. En cualquier caso, siempre estará Niwa para cuando queramos darle un capricho a nuestra salud.
 

1 comentario

  • Marivi
    Marivi 31 Marzo, 2018

    Que envidia, buscaré un hueco

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